Colección salón AURA
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Tener un perro o un gato en casa es una de las mejores cosas que le pueden pasar a un hogar. Y también una de las que más pone a prueba los muebles. Pelos en el sofá, arañazos en las patas de la mesa, manchas de barro en la alfombra… Si tienes mascota, sabes perfectamente de lo que hablamos.
La buena noticia es que hoy existen materiales, tejidos y formas de distribuir el mobiliario que hacen que la convivencia sea mucho más fácil, sin tener que renunciar a una casa con estilo. Aquí van los consejos que realmente funcionan.
El sofá es el campo de batalla número uno en casas con mascotas. Pelos, uñas, saltos y alguna que otra mancha forman parte del día a día. Por eso, antes de pensar en el color o el diseño, conviene pensar en el tejido.
Lo primero que debes buscar es una tela lisa y compacta, sin superficie esponjosa ni rizada. ¿Por qué? Porque ese tipo de acabado es el que no atrapa los pelos y en el que las uñas no se enganchan. Cuando una tela tiene una superficie suave y uniforme, los pelos caen solos o se recogen con pasar la mano. El resultado es un sofá que aguanta mucho más y que se mantiene presentable con mucho menos esfuerzo.
La microfibra es el ejemplo más conocido de este tipo de tela. Es suave al tacto, resistente al uso diario y se limpia sin complicaciones. Muy buena opción si tienes un perro activo o un gato que sube al sofá a la mínima.
Los tejidos antimanchas también han dado un salto enorme en los últimos años. Ya no son esas telas rígidas de aspecto plastificado. Hoy los hay muy agradables al tacto, modernos y en muchos colores. La diferencia es que llevan un tratamiento invisible que hace que los líquidos no empapen la tela de inmediato, así que una mancha reciente se limpia casi siempre con un poco de agua y sin agobios.
Lo que conviene evitar es terciopelo, chenilla y cualquier tela con superficie esponjosa o rizada. Acumulan pelos de forma imparable, se enganchan con las uñas y el desgaste se nota enseguida.
Para el resto del mobiliario, la clave está en elegir materiales que soporten los roces, las uñas y la humedad sin deteriorarse rápidamente.
La madera maciza de calidad es una buena apuesta. Maderas como la acacia o la teca son especialmente densas y duras, lo que significa que los arañazos superficiales se notan mucho menos. Si el presupuesto no da para madera maciza, los muebles con acabado barnizado o lacado brillante son mucho más fáciles de limpiar, porque la suciedad no se mete en la superficie y basta con pasar un trapo húmedo.
Lo que conviene evitar son los muebles con acabados muy porosos o rugosos, el ratán natural y la madera sin ningún tipo de tratamiento. En todos ellos los pelos y la suciedad se meten en los huecos y la limpieza se convierte en una tarea eterna.
Los muebles de estructura metálica también funcionan muy bien en casas con animales. Son prácticamente imposibles de arañar, se limpian en un momento y el estilo que aportan combina bien con muchos tipos de decoración.
Vivir con mascotas significa convivir con pelos en el suelo. Y para eso, la manera en que están colocados los muebles importa tanto como los materiales.
Los muebles colgados en la pared, los que no tienen patas y van fijos directamente al muro, dejan el suelo completamente libre. Pasar la escoba o la fregona es infinitamente más fácil cuando no hay nada que mover ni sortear. Funcionan muy bien en el salón, el baño y el recibidor.
Los muebles con patas altas y finas tienen una ventaja parecida: dejan espacio suficiente para que pase un robot aspirador debajo sin problemas. Cada vez más personas con mascotas buscan este tipo de diseño específicamente por eso, y hay quien lo llama diseño “apto para roomba”, que ya dice mucho sobre cómo ha cambiado la forma de elegir muebles.
Un detalle que poca gente tiene en cuenta: las patas de mesas y sillas. A los perros y los gatos les encanta mordisquearlas. Elegir maderas muy duras o estructuras metálicas en esas zonas hace una diferencia notable con el tiempo.
Las cortinas largas que llegan hasta el suelo son una invitación para los gatos. Si tienes uno en casa, los estores son mucho más prácticos: se suben fuera de su alcance y no acumulan pelos como hacen las telas colgantes.
Con las alfombras pasa algo parecido. Las de pelo largo son un imán para los pelos de los animales y un quebradero de cabeza a la hora de limpiarlas. Las alfombras de pelo muy corto o las vinílicas aguantan mucho mejor y se limpian en un momento, sin necesidad de aspirar durante diez minutos cada vez.
Puede parecer un detalle menor, pero marca la diferencia: si tu mascota tiene su propio rincón con su cama o su manta, tiene muchas menos ganas de ocupar el tuyo. No hace falta nada especial. Un cojín resistente o una cesta que combine con la decoración del salón y que esté siempre en el mismo sitio es suficiente. La clave es que sea su espacio, no uno que cambia de lugar cada semana.
Una casa con mascotas puede ser bonita, ordenada y cómoda. Solo hay que elegir con un poco más de atención: telas lisas y compactas para el sofá, maderas duras o acabados barnizados para los muebles, patas altas o muebles colgados para limpiar sin esfuerzo, y estores en lugar de cortinas.
En Moblerone encontrarás composiciones pensadas para el uso real, con materiales duraderos y diseños que no se rinden ante el día a día. Porque una mascota no debería obligarte a renunciar a la casa que quieres.